AYER ME ENOJE CON DIOS
Hoy reflexiono sobre los eventos ocurridos ayer, sí, me enoje con Dios por impaciente y desesperada, me enoje por no poder entender lo que quiere para mí, me enoje por que por más que le rogué y le suplique que me ayudara, no lo hizo, le grite que por que jugaba así conmigo, porque me trataba de ese modo, porque no podía darme esa última oportunidad que le pedí con el corazón en la mano y así yo tener tranquilidad, y no lo hizo, le reclame el por qué me ponía enfrente personas, momentos, sucesos que me hacían dar falsas señales, le reclame porque me dejaba tener falsas ilusiones, le reproche él porque me hacia esto, le hice muchas preguntas a gritos y no escuche nada, no puse atención a mi alrededor si acaso me respondió, estaba envuelta en ira, coraje, resentimiento y desesperación, buscaba respuestas y no las obtuve, seguía enojada con Dios.
Caí en una profunda depresión, sentí un vacio inmenso y después de un rato el me hablo, sí, él me hablo, llego a través de un amigo que me abrió los brazos para consolarme y decirme lo que necesitaba saber, más no lo que quería saber, me hizo entender que los problemas existen y que hay dos tipos de problemas, el primero son los problemas sin Dios y el segundo son los problemas con Dios, así que decidí quedarme con el segundo, me hizo ver que pensara en lo que paso y el porqué quizá paso, analice el caso y el ¿por qué? es por que como dice Dios “aun no es tiempo”, seguí en depresión y salto a mi mente una palabra “mágica”, y esa palabra fue “no soy una tonta”, fue como un impulso un buen empuje y me sentí mejor, comprendí que no hay que forzar las cosas ni los momentos, comprendí que Dios dispone y sabe cuando lo hace, de mi ira y mi enojo con Dios si conseguí algo, no fue del modo que yo quería conseguirlo, no hice nada más, pero obtuve la paz y la tranquilidad que mi alma necesitaba, comprendí el darme tiempo necesario y esperar, si las cosas van a suceder, sucederán, sino, ahora podre entenderlo.
Ayer me enoje con Dios, ayer me arrepentí de la ira, del coraje y del resentimiento y le pedí perdón.
Hoy le doy gracias por la paz y la tranquilidad que me regalo, hoy inicio la espera en la sanación de mi corazón.



